Bio Eco Actual · 23 de enero de 2026
Regina Monsalve Mayans, ingeniera técnica agrícola de formación, es amante del campo y apasionada de la economía agraria, las ciencias ambientales y la digitalización. Secretaria del Pleno de la Junta Directiva del Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad Valenciana (CAECV), desde febrero de 2025 preside INTERECO
¿Cómo valora el trabajo de INTERECO el último año?
Ha sido una toma de contacto para conocer a los distintos comités de agricultura ecológica y su funcionamiento, estudiar y analizar los datos de distintos sectores y actividades que se llevan a cabo, hacer un mapa de España muy variopinto para estudiar la potencia que tiene INTERECO más allá de la certificación de insumos.
¿Qué rol quiere jugar INTERECO?
INTERECO tiene la fuerza de aunar a 32.000 operadores. Cubrimos casi el 50% de la elaboración primaria, el 70% de la actividad de transformación, el 75% de la exportación ecológica y el 96% de la actividad comercializadora. Todos los miembros son los responsables y los copropietarios de la entidad de certificación autonómica. Todos los operadores somos en si productores, elaboradores y transformadores, que elaboramos bajo la normativa europea de certificación ecológica y nos responsabilizamos de nuestro sistema de certificación.
Es una entidad sin ánimo de lucro: no nos guía el negocio de la certificación sino el servicio público y de calidad hacia los operadores que necesitan la certificación para vender sus productos. Poniendo en valor tanto los datos como la experiencia de todos los que hemos pertenecido a este tipo de agricultura desde hace ya treinta años. Esto nos da una fuerza que difícilmente se pueda igualar. Lo más parecido son esas cooperativas de larga trayectoria donde la unión hace la fuerza.
Aunque INTERECO es ampliamente reconocida por su labor certificadora, especialmente en el ámbito de los insumos, todavía existe margen para reforzar el conocimiento de su papel como asociación que agrupa a los comités públicos de certificación y representa una fuerza colectiva única en el sector. Es la unión de todos los comités de certificación pública, lo que conlleva garantía, trazabilidad, transparencia, responsabilidad, y una auditoría por parte de los gobiernos autonómicos y del gobierno central.
«Nuestra certificación carece de ánimo de lucro: no nos guía el negocio de la certificación sino el servicio público y de calidad hacia los operadores»
¿Cuál es su legitimidad?
Son, seguramente, los comités mejor reconocidos, tanto a nivel español como europeo, por esa exigencia que nos produce la tranquilidad de hacer bien la certificación de nuestro propio producto. Nos jugamos nuestra economía o nuestra certificación, somos los que apostamos por comercializar el producto ecológico y nos certificamos de una manera independiente y auditada por nosotros mismos. Hemos creado un ecosistema único.
No se basa en certificar únicamente lo que sale del campo, certificamos insumos, semillas, plantones, el producto y cómo se ha llevado a cabo, la ganadería, la pesca, el origen de las aguas, la logística, la transformación, la manipulación de la carne, su transporte, su distribución y su venta: la totalidad de la cadena alimentaria. Hace treinta años que llevamos haciéndolo. Sin residuos químicos, con una economía verde con auto convicción y saneada. Una manera de producir responsable que año a año ha ido aumentando el número de hectáreas y se ha profesionalizado, haciéndonos más competitivos.
¿Por qué apostar por una certificación pública?
Siendo una certificación pública, tenemos los parámetros de credibilidad y reconocimiento de todas las entidades independientes (como ENAC, Bio Suisse y Naturland), lo que nos da una garantía de que lo hemos estado haciendo bien. Y, sobre todo, una transparencia.
El hecho de que en una comunidad autónoma la certificación sea única y exclusivamente pública hace que los datos tengan una transparencia absoluta. La exclusividad hace que la misma entidad certificadora certifique año tras año las mismas fincas, parcelas y procesos, con lo cual, aparte de conocer perfectamente a la empresa, al agricultor y al ganadero, crea una base de datos con unos parámetros muy explicativos. Sabemos exactamente las características de las parcelas, qué gestión llevan, de qué cultivos, cómo han sido transformados, cómo han evolucionado, qué variedades se han injertado, qué tendencias han tenido en el mercado, como han fluctuado sus precios… Todo esto ha sido reflejado en nuestra historia y en nuestros datos. Esto solo se consigue cuando una certificadora pública recoge anualmente única y exclusivamente estos datos.
«INTERECO tiene la fuerza de aunar a 32.000 operadores en una iniciativa de certificadora pública»
¿Con qué objetivos se fija INTERECO en 2026?
Principalmente, el de dar a conocer al Ministerio, todas las entidades, e incluso al público general, qué es INTERECO y por qué nos tenemos que sentir orgullosos de esta entidad. En cuanto al objetivo urgente, demostrar ante el Ministerio la importancia de la capacidad de sumidero de carbono que va a regir la nueva PAC y que la agricultura ecológica sin duda forma parte de estos pilares en cuanto a la absorción de carbono. Y demostrar, con datos y participando activamente en todos esos proyectos, de una manera científica y rigurosa, cómo la buena gestión responsable del campo, la gestión ecológica de los cultivos, la ganadería, la pesca y la transformación no solo reducen insumos o la utilización de productos químicos en la producción de una materia prima, sino en todo el proceso productivo y de transporte. Todo esto se tiene que visibilizar.
Siempre se ha dicho que parece que el que lo hace bien tiene que pagar y que el que lo hace mal «se va de rositas». Hemos pagado nuestra propia certificación y hemos demostrado que, haciendo bien las cosas, se producen alimentos más sanos y saludables y unos ecosistemas mucho más ricos, sin problemas en los acuíferos y con una huella de carbono neutra que, dentro de poco, será de obligado cumplimiento para todos los sistemas de producción. Nosotros tenemos ya una ventaja muy grande.
Artículo publicado en el Anuario Profesional 2025 – Tendencias 2026.